martes, 12 de agosto de 2008

NOTAS AL MARGEN


Un botijo

Tengo en el trastero un botijo sin estrenar, nuevecito, un modelo de los “de pega”, con cinco o seis pitorros por donde sale el agua, pero es de pega, ya lo he dicho, porque el truco consiste precisamente en no saber por cuál de los pitorros va a salir el agua, es cuestión de mojarse un poco … y de hacer unas risas, me cá.
El botijo debió ser uno de los últimos salido de las sabias manos de un alfarero de Magallón, Salvador.
Salvador de apellido fue un fuera de serie; él inventó también el botijo chato para las neveras__ un adelantado a su tiempo__ porque además de enfriar se mantenía fresco en la nevera… y ya se sabe, en el verano; a él le copiaron el invento, nunca lo patentó a así funcionan estas cosas.
Me dan ganas de coger el botijo y dejarlo toda una noche al raso con agua con anís, para que pierda el sabor a tierra… llenarlo y pasearme con él por la EXPO; no ofreceré agua, pero daré a los que me la pidan sin decir nada, tampoco para engañar, simplemente para dar un poquito de agua fresca… y claro, para echar unas risas.
Ya veremos, que aún queda mucha Expo por delante.

“Crónica de la rana”

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