9.- La raya de la Aurora
La
raya de la Aurora
no
es el alba,
no
es el alba todavía…
El
alba se diluye,
se
funde,
huye
del horizonte
en llamas…
hemos
pasado un límite,
un
confín,
un
germen de despertar,
algo preexistente
que
se tiende,
todavía adormecido,
entre
el sueño y la vigilia,
entre las brumas
del
reino de los sentidos,
y la fantasía
a punto de morir,
a
punto de nacer también
a una luz,
y
a una ley, la ley de la verdad…
La
razón prisionera
suelta sus raíces
se
hace luz y color,
se hace horizonte,
ley
de cada día
cada
vía naciente, camino,
para
que la vida se haga,
que se abra como una flor,
y
colores,
y
cantos de pájaros,
alegría
germinal que fluye
que
huye
en
cuanto es percibida
que
anuncia temblando
un nuevo mundo:
el
mundo de los sentidos,
de
ver, de mirar y ser mirado
aprisionados
una vez
en
el tiempo,
aherrojados,
y
se arrastran errantes
y sin espacio
como
ahogados,
como
náufragos,
tan
sin vivir,
¡Y
ya viviendo!
M. Ibeas, Cornellá
24/06/2025











