¡Ay como el agua! (IX)
La
huella del agua,
un
cuchillo que abre la herida
en
la corteza muerta
el
filo del agua,
el
hilo de Ariadna
que
viene de lejos
y
ávida de acudir
golpea,
lame, serpentea,
se
hace culebra, áspid,
aún
en el curso del río
lamiendo
las orillas,
en
el mar se condensa,
cansada
de fluir, cansada
de
acudir siempre a la llamada
de
dar, de darse
con
generosidad
una
y múltiple,
disuelta
en ondas
innumerables
y
se resuelve en una gota,
en
la unidad, el centro,
para
derramarse de nuevo,
para
caer tan bajo
que
se hace légamo,
cieno
y barro
y
hasta se pudre luego;
el
agua inasible,
iumaculada
y casta, agua-misericordia,
*agua
con mares y barcos
agua,
agua , agua*
• Federico García Lorca.
Mariano
Ibeas 14/03/2025












