35.- XIV
561
41.- Llegó una mariposa a casa de la luz
Llegó
una mariposa a casa de la luz.
Tendida
contra el fuego, entre sus dientes,
quiso
aquello que la consume. ¡Cuántos
crímenes
tuyos, luz, que no querrías!
(*
y sobre textos de María Zambrano)
Como
una mariposa de luz
una falena
en su crisálida yace amortajada
en la suave quietud de la caverna
devoró su propio cuerpo
lo transformó en alas misteriosas
en velas de quitina replegadas
cambió lo claro por lo turbio
lo pesado por lo etéreo
lo denso por la levedad del aire
la
crisálida deshizo su capullo
desplegó las alas
respiró en el laberinto de perfumes nuevos
se emborrachó de luz
devoró su capullo
su envoltura
y se elevó en el aire
la levedad nacida de la inmolación y el
crimen
se resolvió en mariposa
con el hambre de la existencia y la sed de
vivir
efímera
para resolver el enigma de su vida:
un solo día para vivir
un solo día para morir de nuevo.
Mariano
Ibeas
24/05/2010
10:46 MARIANO
IBEAS #. TREINTA Y OCHO GLOSAS


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